12. TIPOS DE MASCARILLAS: FPP3 Oblack

Como aficionado al fútbol, las máscaras que conocías eran las que se ponían los jugadores cuando tenían que protegerse el cráneo o la nariz. En el 2016 hubo tantos jugadores del Chelsea con máscara —Cahill, Azpilicueta, Matic y Costa—, que su entrenador, Guus Hiddink, antes de un partido contra el Newcastle, llegó a decir que parecían el equipo de “El Zorro”. 

Las máscaras que llevan los futbolistas están hechas con una tecnología exquisita. Se escanea el rostro del jugador y se imprime la máscara en 3D, con un material llamado UTEM9085, una fibra que también se utiliza en la industria aeronáutica. 

Para combatir la COVID-19 necesitamos una gran producción de mascarillas. Pero, ¿qué tipo de mascarillas necesitamos?

Las mascarillas se podrían clasificar en dos grandes clases: (i) las que tapan principalmente lo que sale (lo que exhalas), y (ii) las que además protegen muy bien de lo que entra (lo que inhalas). Te adelanto una buena noticia: todas las mascarillas, en mayor o menor medida, ayudan a no contagiar y a que no te contagies.

Dentro de la primera clase están las máscaras quirúrgicas, esas azulitas o verdosas que se ponen los médicos para no infectar mientras operan, bloqueando los microbios que pudieran salir de la boca 0 de la nariz. Las mascarillas que puedes hacer en tu casa con cualquier tela también podrían servir, con mayor o menor eficacia, para esta misión. Esta clase de mascarillas son adecuadas para uso rutinario de la población en general. En términos futbolísticos, sirven para intentar evitar no meter gol a nadie.

El segundo tipo de máscaras son las respiratorias, las que además filtran el aire que respiras del exterior. Estas son ideales para que no te cuelen un virus, para que no te metan gol. Por lo tanto, son las adecuadas para el personal sanitario en contacto con pacientes de COVID-19. Dentro de esta categoría hay varios subtipos según su capacidad para filtrar partículas. Digamos que una FFP3 es tener a Oblak de portero defendiéndote el arco buconasal. Luego están las FFP2 y las FFP1, con una peor eficacia de filtración de lo que te llega. Si una FFP3 es Oblak, una FFP2 podría ser Keylor Navas, un muy buen portero, pero que no es Oblak.

FFP3 y FPP2 son estándares europeos, que se corresponden con los americanos N99 y N95, respectivamente. Todas estas mascarillas te pueden parar hasta un estornudo a bocajarro. Por debajo de estas categorías de máscaras reguladas, una mascarilla casera improvisada podría ofrecerte el nivel de protección de Luis Ricardo Guevara Mora, que fue el portero de El Salvador en el Mundial 82. El pobre Guevara recibió diez goles de Hungría en su debut mundialista. Esto lo podría haber evitado el portero suplente, pero cuando lo mandaron a calentar con 6-0 en el marcador, dijo que él no salía, que eso de debutar en un Mundial estaba sobrevalorado.

En un artículo científico del 2008 se estudió metódicamente la capacidad de los distintos tipos de máscaras para protegerte de lo que inhalas, y proteger al resto de lo que exhalas8. Este artículo concluye que las máscaras N95 (o FPP2) o superiores son mucho mejores para filtrar lo que te entra, pero que, a la hora de contener lo que exhalas al exterior, los distintos tipos de mascarillas están más parejos. Ocurre que en esta investigación usaron partículas con diámetros desde 0,02 hasta 1 micrómetro —la milésima parte de un milímetro—, y sabemos que el SARS-CoV-2 tiene alrededor de 0,1 micrómetros de diámetro. Por lo tanto, en el estudio del equipo de Van der Sande se lanzaron a las mascarillas algunos penaltis con pelotas de tenis o de golf y, claro, colaron más goles de lo normal.

Recientemente, un grupo de científicos chinos corrigieron el problema del tamaño de la pelota usando un virus de la misma forma y tamaño que el SARS-CoV-2 para estudiar su capacidad de atravesar distintos tipos de máscaras9. En dicha publicación, Jan Oblak, tal y como se esperaba, tuvo una actuación extraordinaria. FPP3 Oblak atajó el 99,98% de los micrométricos balones. La agradable noticia es que la máscara quirúrgica atrapó el 97.14% de los esféricos virus. El rendimiento de la máscara quirúrgica fue mucho mejor de lo esperado. Fue algo así como poner a Iker Casillas de portero, y que haga un partidazo a pesar de estar ya retirado. Una sorpresa agradable, pero tampoco tan extraña.

Sin duda, la gran sorpresa de este trabajo de investigación fue la máscara casera Guevara, que hizo callar a sus críticos parando el 95.15% de las micropelotas. Eso sí, en este experimento se usó un guevara trabajado, con un trozo de tela y hasta cuatro capas de papel de cocina. Los científicos remarcan que lo del papel de cocina entre la tela y la boca es una muy buena opción, ya que el papel de cocina lo puedes renovar cada vez que la uses.

En resumen, resulta que una mascarilla casera, en términos de pararse un disparo a portería (un estornudo), es muchísimo mejor que dejar la portería vacía, y puede parar más virus de los que te imaginas si no te chutan desde demasiado cerca ni constantemente.

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