El cuerdo Bielsa

En el invierno del año 1985, dos señores viajaban en un Fiat 147 blanco por las rectilíneas carreteras del estado de Santa Fe, en Argentina. Eran Marcelo Bielsa y Jorge Griffa. Sobre la una de la madrugaba llegaron a Murphy, un pueblo de unos 4000 habitantes. Se les había hecho demasiado tarde, pero decidieron no esperar a otro día y tocaron al timbre. Un matrimonio con ojos adormecidos y en batín abrió la puerta. Marcelo y Jorge les preguntaron por su hijo, pero el niño ya estaba durmiendo. Insistieron en verlo y entraron a la habitación. Marcelo no pudo resistirse y se acercó a la cama para apartar las sábanas y mirarle las piernas. Sonrió satisfecho de lo que vio y convenció a los padres para que el niño fuera a jugar a Rosario, con Newell’s. Aquellas piernas eran de un niño de 13 años que se llamaba Mauricio Pochettino.

Esta anécdota representa la pasión por el fútbol que Marcelo Bielsa proyecta. Una pasión limítrofe con la locura por la que se ganó el apodo de loco. Loco por entrenar bajo la lluvia cuando otros cancelaban entrenamientos, o por ver videos de partidos de fútbol sin descanso mientras otros entregaban su tiempo a la banalidad. La vida que Bielsa entrega al fútbol nos animó a viajar a Leeds, a Elland Road, para ver a su equipo actual.

 

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Elland Road

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Foto Ángel Hernánsaez

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Resumen del partido: