Giro a la Historia

Viena, Eurocopa de Austria, Junio 2008

 Cada vez que Italia colgaba balones al área buscando a Luca Toni y este los bajaba, mi compadre Víctor me apretaba el muslo como si se le hubiera aparecido el diablo. Chuti y Romero me miraban exhalando aire y arqueando la cejas. Estábamos atrincherados en un fondo del estadio Ernst Happel de Viena sin saber cómo saldríamos de aquella batalla psicológica. La sangre de Luis Enrique en USA 94, el penalti a las nubes de Raúl en Francia 2000, o el llanto de Morientes en Corea 2002 eran redobles de tambor que sonaban incómodos en nuestras cabezas …tum, turutum, tumtun,…tum, tururum, tumtun… hasta que Francesc Fábregas dejó el balón sobre el punto de penalti y se alejó del esférico caminando de espaldas sin dejar de mirarlo. Segundos más tarde: ¡GOOOOOL! Pasamos de cuartos y ganando a Italia en los penaltis. Giro a la historia.

Ya de regreso en Barcelona, y a menos de 24 horas de la final contra Alemania, me dicen que tengo una entrada y obsesivamente busqué opciones de viaje en internet. Por aire, y otra por aire y tierra, y otra por tierra…pero no me llegaba ni el tiempo ni el dinero, y acabé llorando como un niño sobre el teclado. Ya desahogado y más tranquilo (que cierto aquello de que una buena llorera es la antesala a la sensatez) planeo ver la final en un pub de la plaza Urquinaona con pantalla gigante. Aquella tarde del domingo 28 de junio del 2008, Fernando Torres le ganaba una carrera a Lahm para levantar la pelota ante la salida Lehmann, y el tum, tururum, tumtun de los tambores dejó de sonar.

 

Gol de Cesc desde la grada

 

Canticos desde la grada española

 

Gol de Torres en la final