(Semana XI) Vacunas

Una vacuna es un engaño. Es presentarle al cuerpo algo que parece un virus—una versión desactivada, o un trocito de virus— para que nuestro sistema inmunitario aprenda a defenderse del virus real, y para que recuerde cómo hacerlo, de manera que estemos protegidos por un largo periodo de tiempo. Es un buen plan para protegernos de la enfermedad, pero no es una tarea fácil. No siempre se consigue la vacuna.

Hasta la fecha (20-5-2020), el COVID-19 ha matado a unas 350.000 personas. Esta cifra tan solo representa la mitad de las muertes que provoca anualmente otra pandemia, la del SIDA. Si el SARS-CoV-2 nos llegó desde la liga murciélaga, el VIH del SIDA ascendió a la división humana desde la liga chimpancé. En el mundo, treinta y ocho millones de personas tienen SIDA. Cada año se infectan con VIH unos dos millones de personas, por lo que sería conveniente tener una vacuna. Sin embargo, desde que se descubrió el VIH en 1984, no se ha podido conseguir una vacuna contra el SIDA. ¿Por qué?

El VIH del SIDA es un virus especialmente complicado para ser controlado con una vacuna. Por un lado, muta muy rápido, causando cambios en su material genético, que producen variantes del virus, sobre todo cambiando las glicoproteínas de su envoltorio, lo cual dificulta el ser detectado por anticuerpos (Robinson et al, 2008). Es como si te enseñan una foto de Messi o de Pogba, te dicen que los tienes que marcar, pero el día del partido salen al campo con un color de cabello o un peinado diferente, y te cuesta encontrarlos. A los anticuerpos les puede pasar lo mismo, se pierden si cambia (muta) el virus al que tienen que contrarrestar. Respira, el SARS-CoV-2 no muta tan rápido como el VIH.

Ahora imagínate que sales al campo y que Messi y Pogba, además de cambiarse el pelo, se hacen invisibles porque te colocan una venda en los ojos. Intuyes que el balón y el juego van de un lado a otro, pero a los jugadores contrarios nos los ves. Algo así provoca el VIH, se “esconde” del sistema inmunitario, porque lo ataca directamente y lo ciega. Al igual que la proteína ACE2 es el receptor del SARS-CoV-2 en células humanas, la proteína CD4 es punto de anclaje del VIH a algunas células de nuestro sistema inmunitario, que son dañadas en presencia del virus. Acuérdate de que el VIH produce una inmunodeficiencia.

En casi cuarenta años de investigación, se ha iniciado el desarrollo de más de cien vacunas contra el SIDA, pero hasta ahora ninguna ha sido aprobada para uso general. Afortunadamente, más de la mitad de los contagiados con SIDA tienen acceso a terapias con fármacos antiretrovirales que les permiten vivir con la enfermedad de manera crónica. De estos fármacos se benefician millones de personas, entre ellos Eduardo Esidio, brasileño que jugaba de extremo izquierdo y que fue diagnosticado con SIDA en 1998, a los 27 años de edad.

Cuando Eduardo Esidio se infectó con VIH, jugaba en el Universitario de Deportes de la Primera División Peruana. Tras el diagnóstico, fue señalado por muchos, y hasta el seleccionador de Perú, Juan Carlos Oblitas, dijo que él no disputaría un balón de cabeza con Esidio sabiendo que tenía SIDA.

Magic Johnson fue diagnosticado con SIDA en 1991, y en el 1992 jugó en las Olimpiadas de Barcelona con el mejor Dream Team que haya existido jamás en cualquier deporte. Estados Unidos se plantó en el Palacio Olímpico de Badalona con este equipo titular: Magic Johnson, Michael Jordan, Larry Bird, Pat Ewing, y Charles Barkley. A pesar del ejemplo de Magic Johnson, Eduardo Esidio fue apartado del equipo y cayó deprimido por un tiempo. Esidio volvió a jugar, y en su primera temporada como portador del VIH marcó 37 goles y quedó campeón de liga. Esidio fue el encargado de tirar el último penalti que dio el título al Universitario. Cuando Esidio marcó ese penalti, media Lima le cayó encima para abrazarlo. En aquel momento les daba igual que Esidio tuviera SIDA o lepra.

No se ha podido conseguir una vacuna contra el SIDA, pero se han producido vacunas muy eficientes contras otras enfermedades. La vacuna contra la polio (poliomielitis) es un ejemplo. En 1988, con 350.000 casos de polio registrados, la OMS lanzó una campaña de vacunación que ha conseguido erradicarla prácticamente (37 casos en 2016). La polio, al igual que el COVID-19, es causada por un virus de ARN. En el caso de la polio, los afectados son los niños, normalmente menores de cinco años. El virus de la polio infecta el intestino, pero las células más sensibles a su ataque son neuronas neuromotoras—neuronas que conectan nuestro sistema nervioso con los músculos—, principalmente de las piernas. En los casos más graves, la polio puede causar la muerte al afectar músculos que controlan la respiración pulmonar, pero las secuelas más comunes quedan en las piernas, a menudo en solo una de ellas, donde los músculos son atrofiados durante el crecimiento de los niños causando deformaciones. La polio causó estragos en España en el periodo de la postguerra, y como consecuencia el país tiene unas 300.000 personas con secuelas de la polio, mi querido padre entre ellos.

El brasileño Garrincha, para muchos el mejor regateador de la historia, también sufrió la polio. Formalmente, Garrincha era Manuel Francisco dos Santos. Como la mayoría de los apodos populares, Garrincha era despectivo, poniendo a prueba la capacidad de resiliencia del individuo. Garrincha es un pájaro de la selva, pequeño y rechoncho, que tiene la distintiva característica de comer cucarachas. De hecho, también se le conoce como cucarachero común. En algunos lugares he leído que lo de Garrincha le cayó a Manuel por ser un pájaro veloz, pero mucho me temo que en su entorno de Magé, en el estado de Río de Janeiro, no estaban pensando en halagar a Manuel con las virtudes del pájaro cuando endorsaron el apodo.

Como consecuencia de la polio, Garrincha tenía su pierna derecha seis centímetros más corta, y además quedó zambo, con los pies girados hacia adentro. Con ese hándicap, nadie apostaría por Manuel en una carrera de futbolista profesional. Manuel, haciendo más complicada su carrera, fue adicto al tabaco desde los diez años, y más tarde le tomó al alcohol más gusto del debido. Para rematar su perfil bajo, un psicólogo de la Selección Brasileña lo etiquetó como “débil mental” en un informe. El resiliente Garrincha, sacó ventaja de sus pies zambos para confundir con su regate, y quizás también de su debilidad mental para hacer gambetas inverosímiles que enloquecían a un público que lo adoraba. Jugó y ganó los Mundiales de Suecia 1958 y Chile 1962, compartiendo equipo con Pelé. Murió alcohólico a los 49 años. Tanta gente quiso despedirlo, que el velatorio se hizo en Maracaná.

 

El largo camino hacia la vacuna

La creación de una vacuna, al igual que la construcción de una buena cantera de futbolistas, son procesos lentos que requieren paciencia. Sin embargo, merece la pena el tiempo dedicado a estas tareas porque tener una vacuna, como tener una cantera, te da tranquilidad para el futuro. Lo saben bien los dirigentes del Ajax de Amsterdam, que tiene una de las mejores canteras de Europa. De su Academia, han surgido jugadores como Cruyff, Dennis Bergkamp, Frank de Boer, Frank Rijkaard, Wesley Sneijder, De Ligt, o De Jong. La temporada pasada, el Ajax casi llega a la final de la Champions con un 40% de jugadores canteranos, y con una media de edad de 22 años. El nombre de la Academia del Ajax, De Toekomst, se traduce como El Futuro.

Para conseguir una vacuna hay que pasar una fase pre-clínica y tres fases clínicas. En la Fase Pre-clínica, la vacuna se tiene que demostrar eficiente en experimentos de laboratorio y segura en animales de experimentación. En la Fase 1, ya se prueba la vacuna en humanos (en menos de 100 individuos), se investigan posibles efectos secundarios, y se determina si es capaz de crear anticuerpos. En Fase 2, se inocula a cientos de personas con la vacuna, y se busca la dosis óptima para producir una respuesta inmune fuerte. En Fase 3, la vacuna se prueba en decenas de miles de personas y se valora su eficiencia en la protección de la enfermedad. A fecha de 27 de mayo, según la OMS, hay 115 vacunas distintas en Fase Pre-clínica, siete vacunas en Fase 1, y tres vacunas en Fase 2 (ver en la web de la OMS).

Todos los aficionados al fútbol conocemos historias de grandes futbolistas casi hechos que, por razones difíciles de entender, no llegan sólidos a la última fase y se caen antes de llegar a la élite. Xaví Hernández dijo que el mejor jugador de su generación en La Masia—la Academia del F.C Barcelona—fue Mario Rosas. En la temporada 1997/98, Mario marcó 18 goles con el Barça B, y llegó a debutar con el primer equipo; pero fue cedido al Alavés, de ahí al Salamanca, al Castellón, al Murcia, se marchó a Azerbaiyán…y después de pasar por algunos equipos más, colgó las botas en el Club Deportivo Burriana de categoría Regional Preferente. Algo parecido ocurrirá con muchas de las más de cien vacunas que se están desarrollando. Irán perdiendo potencial en Fase 1 y Fase 2 hasta retirarse en el anonimato.

Hay casos de vacunas que han sido retiradas en Fase 3, cuando ya solo faltaba un último escalón. Ocurrió con la vacuna contra el dengue, una enfermedad transmitida por un mosquito, y también causada por un virus de ARN. Cuando ya todo parecía estar hecho para aprobar el uso de la vacuna, un porcentaje muy bajo de reacciones adversas en niños, alrededor del 0.1%, hizo que se bloqueara su uso en persona sanas (Thomas and Yoon, 2019). Son cosas impredecibles, pero ocurren. Como aquel último paso que le faltó al trinche Carlovich, al cual Maradona llegó a decirle: “Vos sos mejor que yo”. Carlovich era una estrella en Rosario (Argentina), pero no llevaba bien el tema de la disciplina y de los horarios. Cuando finalmente llegó el día que fue convocado por la Selección Argentina, cuentan que el trinche Carlovich se fue a pescar porque el río Paraná venía bueno de agua. Por lo tanto, aun en la Fase 3 del desarrollo de la vacuna, en el último momento, se nos puede quedar la cara que se le quedó al Flaco Menotti el día que, fumando un cigarrillo, preguntó por la llegada del trinche al hotel y le contestaron: “Profe, el trinche no apareció”.

Otra dificultad de la Fase 3, es que requiere vacunar a miles de personas en un lugar con un alto número de contagios, para así poder estudiar la capacidad protectora de la vacuna ante la enfermedad. Por lo tanto, nos podemos encontrar con la chistosa situación en la que exista una vacuna lista para Fase 3, pero no haya lugares en el mundo con un número muy alto de contagios para probar la vacuna.

Edward Jenner, el descubridor de las vacunas, observó que las mujeres recolectoras de leche estaban protegidas de la viruela. De modo que agarró al hijo de su jardinero, y de un golpe, realizó la fase pre-clínica y las tres fases clínicas sobre el muchacho. Primero le inoculó el pus de la viruela de las vacas—para vacunarlo— y más tarde el pus de la viruela humana—para probar la vacuna—. El experimento salió bien. El chico quedó protegido de la viruela humana en 1796, y la enfermedad quedó finalmente erradica del planeta en 1980.

En la actualidad, un experimento como el de Jenner estaría bloqueado por los comités éticos y por los organismos reguladores de fármacos, que controlan rigurosamente cada una de las fases requeridas antes de la aprobación de una vacuna. Sin embargo, en fútbol, sí que ha habido algún caso de pasar todas las fases de un golpe y debutar en Primera División. Ocurrió con Al-Saadi el Gadafi, hijo del dictador libio Muamar Gadafi.

La paga de los viernes que Al-Saadi recibía de papi debería ser bastante buena porque contrató a Ben Johnson de preparador físico, a Maradona de asesor, y a Bilardo como seleccionador de Libia. Su dinero también le compró una plaza en la plantilla del Perugia, pero antes de debutar ya dio positivo por anabolizantes en un control antidopaje—efectos colaterales de tener a Ben Johnson de preparador físico—. Finalmente, Al-Saadi el Gadafi consiguió jugar diez minutos en un partido oficial contra la Juventus, que además ganó el Perugia 1-0.

Julián Cerón Madrigal

twitter: @raticosdefutbol

http://www.ceronlab.com

 

Lectores cero: Carmen Núñez, Silvia González-Acinas, Pedro Gómez

 

Referencias:

Harriet L. Robinson. HIV /AIDS Vaccines: 2018. Clinical Pharmacology & Therapeutics. Volume104, Issue6. December 2018 Pages 1062-1073

Vacunas en desarrollo, web de la OMS: https://www.who.int/who-documents-detail/draft-landscape-of-covid-19-candidate-vaccines

Thomas and Yoon. A review of Dengvaxia®: development to deployment. HUMAN VACCINES & IMMUNOTHERAPEUTICS 2019, VOL. 15, NO. 10, 2295–2314

https://www.scientificamerican.com/article/genetic-engineering-could-make-a-covid-19-vaccine-in-months-rather-than-years1/

 

ANEXOS:

Garrincha

 

Eduardo Esidio